Hablar de la muerte: una conversación necesaria para el desarrollo emocional

Hablar de la muerte: una conversación necesaria para el desarrollo emocional

Hablar de la muerte: una conversación necesaria para el desarrollo emocional

La muerte es un tema delicado y a menudo difícil de abordar, especialmente cuando se trata de hablar con menores. Sin embargo, es una parte inevitable de la vida y es esencial que las familias encuentren formas de abordar este tema de manera sensible y comprensiva. Para ello, es importante tener en cuenta una serie de cuestiones que podrían ayudarnos a abordar esta situación.

En esta publicación, exploraremos estrategias y consejos para hablar de la muerte con niños y niñas, ayudándolos/as a comprender el ciclo vital y promoviendo su salud emocional.

La mayoría de los/las menores experimentan, ocasionalmente, insomnio transitorio, sin embargo, el insomnio persistente acarrea un mayor riesgo de presentar problemas de comportamiento y/o del estado de ánimo, así como fracaso académico e incluso participar en el empeoramiento de posibles afecciones médicas.

La Importancia de Hablar de la Muerte con Niños/as

La muerte es una realidad que todos enfrentamos en algún momento de nuestras vidas. Para las personas adultas, hablar de la muerte puede ser difícil, y hacerlo con menores agrega otra capa de complejidad. Sin embargo, evitar el tema puede generar malentendidos y temores innecesarios en los y las peques. La transparencia y la empatía son clave para ayudar a la infancia a enfrentar la muerte de manera saludable.

Una de las primeras cosas que debemos hacer es decidir quién será la persona encargada de hablarle con el/la menor sobre la muerte de su ser querido. Esta es una tarea que deben hacer los padres/madres, y si esto no fuera posible, lo hará una figura de confianza.

Entendiendo la Percepción de los Niños/as sobre la Muerte

Una vez decidido quién será la persona responsable y antes de abordar el tema, es esencial comprender cómo la infancia percibe la muerte en las diferentes etapas de su desarrollo. Los niños/as pequeños/as pueden tener dificultades para entender la permanencia de la muerte, mientras que los/as mayores pueden enfrentar preguntas más profundas sobre el significado y la finalidad de la vida. 

"Adaptar nuestra conversación a la edad y nivel de comprensión del/de la menor es crucial"

Creando un Espacio Seguro para la Conversación

Establecer un entorno seguro y acogedor es esencial antes de hablar de la muerte con la infancia. Esto implica fomentar la apertura, la empatía y la paciencia. Los niños y niñas deben sentir que pueden expresar sus emociones y hacer preguntas sin miedo al juicio. También es fundamental ser honesto/a y usar un lenguaje claro y comprensible para su edad. Por ello, debemos buscar un lugar tranquilo, conocido, acogedor y seguro para el/la menor, normalmente su habitación, y sentarnos cerca de él/ella y a su misma altura.

Además, es importante buscar un momento tranquilo y sin distracciones para hablar con el/la menor. Asegúrate de tener tiempo suficiente para responder a sus preguntas y darle el apoyo que necesita.

Utilizando un lenguaje Sencillo y Claro con Metáforas y Analogías Apropiadas

A esta edad, los menores tiene un pensamiento concreto y, por tanto, se toma las cosas en un sentido muy literal. Por ello, es mejor utiliza palabras sencillas y comprensibles. La muerte puede ser un concepto abstracto para los niños y niñas, y utilizar metáforas y analogías puede ayudar a a comprender mejor conceptos difíciles y hacerlo más comprensible.

Comparar la muerte con el ciclo natural de las estaciones o la transformación de una mariposa puede ser útil para transmitir la idea de la muerte como parte del ciclo de la vida, o podemos decir que la persona se fue a un lugar donde ya no siente dolor y está tranquila (pero siempre dejando claro que no volverá, para no crear la falsa expectativa de retorno).

No crear Falsas Expectativas

Además, en edad pre-escolar aún se confunde realidad y fantasía: la infancia ve dibujos donde los personajes sobreviven a la muerte apareciendo esta como reversible. Por lo que es importante explicar la muerte como algo definitivo: el cuerpo deja de caminar, de respirar, ya no come, ya no volverá a despertarse nunca más,…. poniendo énfasis en las expresiones del todo o nunca más a fin de ayudar a eliminar cualquier idea falsa sobre que quien se ha muerto va a volver. Evita frases como «se fue de viaje» o «está durmiendo», ya que podrían generar confusión. Una idea que puede ayudar a explicar lo que es la muerte es la de que el cuerpo ya no podía funcionar más y por eso la persona se ha muerto.

Es importante no crear falsas expectativas ni generarles confusión en cuanto a esta idea de retorno. Además, el tono de voz debe ser suave, cariñoso, dulce y calmado. La actitud debe ser cercana y respetuosa.

Abordando Preguntas y Emociones

Es probable que los y las menores tengan preguntas y emociones intensas al hablar de la muerte. Es importante responder con sinceridad, pero también con sensibilidad. Anima al/a la niño/a a hacer preguntas sobre lo que está sucediendo. Responde de manera honesta y tranquila, mostrando empatía hacia sus sentimientos. Aportando las aclaraciones necesarias, pero, al mismo tiempo, no dándole más información de la que puede asimilar. Evita crear confusiones o dar detalles innecesarios. No debemos tener miedo de utilizar la palabra «muerto” o decir «ha muerto”. Con pocas palabras, pero comprensibles, los padres deben explicar que ha pasado algo muy, muy, muy triste, que la persona ha fallecido y cómo ha sido.

Validar sus emociones y brindar consuelo es crucial. Además, permitirles expresar sus sentimientos a través de actividades artísticas o escribir en un diario puede ser beneficioso.

preguntas niños sobre la muerte

Explicar las Emociones

Ayuda al/a la menor a identificar y comprender sus propias emociones. Podemos decirle que está bien sentir tristeza, confusión o enfado, y que siempre puede hablar sobre sus sentimientos con nosotros/as. Cuando un/a niño/a de esta edad descubre la realidad de la muerte, puede que se preocupe pensando que también les puede ocurrir a sus padres o cuidadores, por ello, es necesario que los adultos mencionen que la muerte habitualmente ocurre cuando somos bastante mayores. Verbalizar nuestras emociones y nuestra sorpresa ante la pérdida también les ayuda a entender que todos/as, menores y personas adultas, necesitan un tiempo para asimilar lo ocurrido.

Celebrando la Vida y el Recuerdo

Cambiar el enfoque de la pérdida hacia la celebración de la vida y el recuerdo puede ayudar a la infancia a procesar la muerte de una manera más positiva. Organizar rituales conmemorativos, como plantar un árbol o una flor en memoria de un ser querido, encender una vela o crear un álbum de recuerdos, puede ser reconfortante y terapéutico, ayudándolo/a a sentirse más conectado/a y a expresar sus emociones.

Asegúrale que a pesar de la pérdida, el amor que el/ella siente por la persona fallecida siempre estará presente y viceversa. Podemos explicar que estaremos ahí para cuidar de el/ella y ayudarlo/a a pasar por este momento difícil.

Recursos Visuales

Dependiendo de la personalidad y preferencias del o de la menor, podríamos utilizar recursos visuales, como libros: hay un libro muy bonito que habla de las conexiones con nuestros seres queridos: “el hilo invisible” 

Y otros 2 libros para trabajar el enfado que puede experimentar a partir de la noticia y cómo gestionarlo de forma saludable: “tengo un volcán” y la segunda parte “tengo un volcán y no quiero respirar”.

Libro recomendado "Tengo un volcán"

Recuerda

Cada niño/a maneja el duelo de manera diferente, así que estar disponible para apoyarlo/a emocionalmente es fundamental. La empatía y el amor son básicos en este proceso.

Conclusión: Cultivando la Resiliencia Emocional

Hablar de la muerte con menores puede ser un desafío, pero es esencial para su desarrollo emocional. Al crear un espacio seguro, utilizar un lenguaje comprensible y abordar sus preguntas y emociones, estamos ayudando a cultivar la resiliencia emocional y proporcionando herramientas para enfrentar la inevitable realidad de la vida.

En última instancia, estas conversaciones promueven una comprensión más saludable y equilibrada de la muerte, permitiendo que los y las menores crezcan con una perspectiva más completa de la existencia humana.

 

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